24 de heshvan de 5787 Parashá Jayei Sara

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Sus obras

בית יוסף

Bet Yosef

El Bet Yosef es la obra magna de Caro y, según su propio testimonio, la que más apreciaba. Escrito como comentario al Arbaá Turim de Rabí Yaakov ben Asher, el código de referencia de su tiempo, hace mucho más que explicar. Para cada ley se remonta al Talmud, reúne las opiniones de las grandes autoridades posteriores y llega a una decisión.

El método

Para decidir entre las autoridades, Caro se apoyó en los tres pilares de la halajá: el Rif (Rabí Yitzjak Alfasi), el Rambam (Maimónides) y el Rosh (Rabenu Asher). Cuando dos de ellos coincidían, fallaba con la mayoría. Cuando guardaban silencio, recurría a la siguiente gran generación: el Ramban, el Rashba y el Ran. La regla era sencilla, transparente, y cualquiera con las fuentes delante podía comprobarla.

Veinte años

Caro comenzó la obra en Adrianópolis hacia 1522 y la concluyó en Safed en 1542; después siguió revisándola durante más de una década. Se imprimió, junto con el Tur, en cuatro grandes volúmenes: Oraj Jaim y Yoré Deá en Venecia (1550–1551), Even HaEzer y Joshen Mishpat en Sabbioneta (1553 y 1559). En la página impresa, las líneas del Tur ocupan el centro, rodeadas por el Bet Yosef.

Su influencia

El Bet Yosef se convirtió en el compañero indispensable del Tur y en la gran obra de consulta de las fuentes halájicas. Su mismo éxito inquietó a algunos sabios, que temían que los estudiantes dejaran de estudiar las fuentes por sí mismos; uno de ellos, Rabí Yosef ibn Lev, cambió de opinión tras un notable fallo de memoria (véase La fuente que no acudía). Las adiciones y correcciones de Caro se publicaron más tarde como Bedek HaBayit.